Tres generaciones cocinando el mar de Cartagena, a un paso del puerto de Santa Lucía.
Con altibajos y algún vaivén, en Techos Bajos se come bien.

Abrimos hace más de setenta años junto al puerto pesquero de Santa Lucía, cuando esto era un rincón de pescadores. Desde el primer día, la idea fue sencilla: pescado y marisco fresco cada día, cocinado sin estropearlo.
Ese cariño por el producto fresco es lo que nos ha mantenido abiertos generación tras generación.

Han pasado los años, pero seguimos haciendo lo mismo: fritura recién hecha, pescado y marisco a la plancha, croquetas y carnes caseras. Cocina honesta, sin postureos.
Nuestro pulpo, el que preside el logo desde el principio, sigue siendo el guiño que nos representa.
Pepe y Juana, una pareja que soñaba con sacar adelante a su familia, cogieron una pequeña casa cerca del puerto. En un pequeño rincón montaron un humilde bar: aquel fue el comienzo del Restaurante Techos Bajos.
Con los años, Juana y Pepe tuvieron numerosos hijos, y todos trabajaron en el negocio familiar, haciéndolo crecer poco a poco hasta convertirlo en lo que es hoy.
Después de que cada hijo siguiera sus propios caminos y jubilaciones, hoy lleva las riendas el hijo menor, junto a hijos y algún nieto de los fundadores. Tres generaciones después, seguimos siendo el sitio de confianza para comer pescado y marisco en Cartagena.
Con la misma ilusión del primer día. Te esperamos en la mesa.
Recibimos pescado y marisco fresco cada día. Si no es bueno, no entra en la cocina.
Frito o a la plancha. Dejamos que el producto sepa a lo que es.
Trato cercano y de confianza. Aquí eres uno más de la familia.
Reserva tu mesa y ven a comer como se ha comido aquí toda la vida.
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